¿Dónde debo buscar la iluminación?
– Aquí.
¿Y cuándo tendrá lugar?
– Está teniendo lugar ahora mismo.
Entonces, ¿por qué no la siento?
– Porque no observas.
¿Y en que debo fijarme?
– En nada. Simplemente observa.
Observar ¿qué?
– Cualquier cosa en la que se posen tus ojos.
¿Y debo observar de alguna manera especial?
– No. Bastará con que observes normalmente.
Pero ¿es que no observo siempre normalmente?
– No.
¿Por qué …?
– Porque para observar tienes que estar aquí, y casi siempre no lo estás.

Anthony de MelloPresencia

Ceremonia de Temazcal en Ibiza

 

 

 

 

 

 

 

Todo cura, todo sana, todo lleva medicina dentro. En sus recuerdos infantiles su abuela Margarita le cantaba estas palabras. Pedro recordaba unas faldas de intensos colores y un infinito pelo blanco. La parecía, o quizá lo había soñado, que las amigas de su abuela bailaban alrededor de él mientras cantaban a la Luna Llena.

Luego vino el internado en un colegio inglés y su trabajo como traductor en Berlín. Todos aquellos mágicos recuerdos regresaban ahora en avalancha, caóticamente. Su abuela le había dejado en herencia la casa familiar de Cabárceno y él caminaba ahora a su encuentro. Muy cerca de la finca observó una especie de tipi, una hoguera  y un grupo de personas sentadas en círculo alrededor de un fuego.

Según se acercaba al grupo le inquietó el silencio que se respiraba y que se intensificaba por el sonido de las astillas al quemarse. La única persona que estaba de pie, un hombre robusto de ojos rojos le invitó a sentarse. Pedro sintió que el aire le quemaba la cara tan suavemente como las caricias de su abuela. Fijó su mirada también en el fuego y descubrió en la hoguera una montaña de piedras. El joven que estaba a su lado le dijo sin mirarle, refiriéndose a las piedras: son las abuelas.

Llegó el momento de entrar en la tienda y el organizador, al que llamaban Edgar, pasó primero, vestido sólo con unos calzoncillos. Las mujeres se cubrían con un pareo. Todos se arrodillaban antes de entrar y gateaban en círculo por la izquierda hasta ocupar su sitio. Junto a Edgar estaban sentadas dos amigas Verónica y Anabel; Robin, una francesa amante de los gatos; David, un terapeuta de Gestalt en prácticas; Kate y Ángel, una pareja de matrones que estaban esperando mellizos; Cecilia, una profesora de Yoga…

Desde la hoguera un joven italiano, Stefano, al que llaman “el guardián del fuego”, comenzó a pasar con la ayuda de unas palas las primeras piedras al rojo vivo; las mujeres sentadas más cerca de Edgar eran las encargadas de espolvorear sobre las piedras hierbas aromáticas (salvia, cedro, palo dulce, copal…). A las piedras las llamaban “abuelitas” y a las hierbas “plantas medicina”.

La manta que hacía de puerta del tipi se cerró y en la plena oscuridad Pedro sintió que estaba en el interior de una nave espacial con rumbo a un lugar remoto. Aún con los cuerpos fríos aquellos viajeros, que a él le parecían guerreros, entraron en “la primera puerta“, la del Fuego. Empezaron a sudar, cantar y tocar tambores. Pedro cerró los ojos y entendió intuitivamente que el combustible para que aquella nave despegara eran los cantos y el vapor.

Edgar gritó “puerta” y la manta se abrió refrescando el lugar. Entraron más piedras que fueron recibidas a coro “¡Bienvenidas abuelitas!”. Y comenzó “la segunda puerta“, la del Agua. Pedro se entregó a la escucha activa de cantos a la vida, a la fuerza creadora, a la naturaleza, al corazón de los elementos y al espíritu.  Sintió que los últimos 30 años de su vida habían sido un hibernación, y que ahora renacía en el mismo vientre de la madre tierra.

La “tercera puerta“, la de la Tierra, la más caliente de todas. Algunos se cubrieron la cabeza con toallas para no sentir el calor en las orejas. En la “cuarta puerta“, la del Viento, Pedro se tiró a suelo para sentir menos calor y conectó con la misma sensación que ya había experimentado en un retiro de meditación. “Inhalo he llegado, exhalo estoy en casa”.

Orígenes del Temazcal

Ceremonia de Temazcal en Ibiza

Exterior del temazcal de Faku en Ibiza

 

 

 

 

 

 

 

 

El Temazcal (del náhuatl “casa de vapor”) procede de las culturas de México y Centroamérica. Es una ceremonia de purificación y sanación. Entre sus muchos beneficios destacan:

  • Depura las vías respiratorias.
  • Purifica el aparato digestivo.
  • Tonifica el sistema nervioso.
  • Estimula el sistema circulatorio.
  • Tonifica y suaviza la piel.
  • Relaja el sistema muscular.
  • Promueve la eliminación de toxinas interna y externamente.
  • Estimula el sistema inmunológico.
  • Ayuda a regular desarreglos femeninos (menstruación, ovarios, matriz, leche materna…).
  • Regula el metabolismo.
  • Purifica la sangre.
  • Alivia el cansancio por la ionización abundante de carga negativa.
  • Purifica y hace que el aura se expanda.

Temazcal en Ibiza

Los temazcales se realizan sólo en la temporada de otoño-invierno (normalmente desde el 15 de octubre hasta el 1 de mayo) debido al alto riesgo de incendios forestales.

 

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